Nuestra Historia
La historia de Yves y Marcy comenzó después de un servicio juvenil en la iglesia, durante una parada nocturna en Denny’s con amigos. Lo que empezó como una broma —cuando Yves llamó a Marcy “Marcia”— rápidamente se convirtió en risas y en una conexión inesperada.
En el verano de 2017, su amistad realmente echó raíces cuando Marcy ayudó con un proyecto en el negocio familiar de Yves. Pasaron largos días juntos haciendo diligencias, almorzando y conversando hasta tarde en la noche. En medio de esos momentos sencillos y cotidianos, comenzaron a compartir sus sueños, sus esperanzas para el futuro y la clase de fe y amor que deseaban tener en un matrimonio.
Lo que los unió fue mucho más que química. Ambos estaban cimentados en un amor compartido por Dios. Marcy admiraba a Yves no solo por su sentido del humor y sus hoyuelos, sino por su fe firme y su carácter íntegro. Yves se sintió atraído por el corazón de Marcy, sus valores y su deseo de crecer espiritualmente. Sus principios estaban alineados, y su conexión se sentía intencional y profundamente arraigada en la fe.
A medida que su relación creció, atravesaron temporadas que los pusieron a prueba. Desde situaciones difíciles de salud en la familia y la incertidumbre de la pandemia, hasta la pérdida de seres queridos, aprendieron lo que significa apoyarse verdaderamente el uno al otro. En esos momentos, el amor se reflejaba en paciencia, compasión y simplemente estar presentes. Fue en esas etapas difíciles cuando supieron que querían pasar sus vidas juntos.
Hoy, su vida está llena de alegría, risas y pasiones compartidas: desde salidas por yogurt helado y visitas a Disneyland, hasta servir en la iglesia, desarrollar sus carreras, jugar videojuegos juntos y coleccionar Funko Pops y cartas de Pokémon. Protegen su relación, se eligen cada día y continúan creciendo uno al lado del otro.
Al comenzar este nuevo capítulo, su anhelo es que su matrimonio refleje el amor que Dios tiene por Su iglesia: un amor fiel, que cuida, que sostiene y que perdura. Su oración es construir un matrimonio profundamente fundamentado en la fe, uno que continúe creciendo, floreciendo y dando buen fruto.